Archivo de la categoría: Cuentos y leyendas de Japón

El conejo que fue a la Luna

なぜ日本人は月にうさぎが見えますか? お月さまに行ったうさぎのお話です。

¿Alguien sabe por qué los japoneses ven en la superficie de la luna la imagen de un conejo?

Cuenta una de las muchas leyendas japonesas asociadas a esta imagen que un día un mono, un zorro y un conejo fueron juntos a ver a Dios y le dijeron:

– Dios, quisiéramos pedirte un favor: en nuestra próxima vida queremos nacer como humanos.

Dios les respondió:

– Si queréis nacer como humanos ahora tenéis que ser capaces de ofrecerles vuestra comida.

Dicho y hecho: el mono se fue enseguida a la montaña a coger castañas y caquis para ofrecérselos a los humanos; el zorro fue al río a pescar; pero el conejo se quedó pensando qué hacer, con el rostro preocupado, puesto que la base de su alimentación es la hierba tierna y en invierno no hay lugar dónde encontrar. Triste y decepcionado fue a reunirse con el mono y el zorro, que le preguntaron:

– ¿Dónde está tu ofrenda, conejo?

– No puedo ofrecer nada: en esta época del año la hierba está seca y los retoños de las plantas todavía no han empezado a salir.

El mono le contestó:

– Pues entonces vas a seguir siendo conejo para siempre.

Y el zorro añadió:

– ¡Sí! Si no traes nada de comida para ofrecer a los humanos, ¿cómo quieres convertirte en humano en tu próxima vida?

– No lo sé… Bueno, ¡dejadme un día más de tiempo! – respondió el conejo.

Al día siguiente el conejo fue a la montaña y empezó a recoger tronquitos secos y hierba seca. Cuando tuvo suficientes volvió a reunirse con el mono y el zorro, los colocó en el suelo formando una montañita y dijo:

– Ahora voy a preparar mi ofrenda así que os pido que prendáis fuego a estas hierbas secas.

El mono y el zorro obedecieron.

– Yo no tengo nada de comida que pueda ofrecer así que… así que me ofrezco a mí mismo como alimento para los humanos – dijo el conejo y sin pensarlo saltó a la pequeña hoguera que habían encendido sus amigos.

En ese mismo instante Dios bajó de lo más alto del cielo, cogió al conejo y se lo llevó con él de vuelta al cielo. El mono y el zorro se quedaron con la boca abierta mientras oían decir a Dios:

– Vosotros dos seguramente podréis convertiros en humanos en vuestra próxima vida, como premio por haber demostrado vuestra buena intención de compartir vuestra preciada comida con los humanos, lo cual tiene un gran valor. Pero todavía tiene mucho más valor el gesto de vuestro amigo el conejo, que ha querido sacrificarse a sí mismo para que se lo puedan comer los humanos. Por eso me lo llevo al país de la Luna, donde va a ser feliz para el resto de su existencia.

Diciendo estas palabras siguió su camino hacia lo más alto del cielo con el conejo cogido entre sus brazos.

Desde ese día se puede ver en la superficie de la Luna la imagen del conejo que vive feliz en ese país.

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Tanabata – Pide un deseo a las estrellas

 七夕・星にお願い

 Hoy se celebra en Japón la Fiesta de las Estrellas o Tanabata (七夕), que literalmente significa la noche del siete, ya que la celebración tiene lugar durante la noche del día 7 del mes 7 de cada año.

 Esta fiesta tiene su origen en una leyenda china que entró en Japón durante el siglo VIII y que cuenta la historia de dos estrellas amantes, la princesa Orihime (織姫) y el pastor Hikoboshi (彦星), Vega y Altair en Occidente, que fueron separadas por el río Amanogawa (天の川) , conocido como Vía Láctea en Occidente, y desde entonces solo se les permite acercarse una vez al año, precisamente la noche del 7 de julio, cuando, si el cielo está despejado, pueden verse juntas.

 Cuenta la leyenda que la princesa Orihime, hija del Rey Celestial Tentei (天帝), se dedicaba a tejer telas espléndidas para los dioses, con gran habilidad y dedicación. Hikoboshi, por otra parte, se dedicaba a cuidar rebaños de estrellas con gran entusiasmo. Un día, la casualidad quiso que ambos se conocieran e inmediatamente se enamoraran profundamente. Poco a poco fueron descuidando sus tareas y el rey Tentei, viendo que los dioses se quedaban sin telas nuevas para vestirse y que el rebaño de estrellas estaba siempre desperdigado por el Cielo, enfureció y decidió separar a los dos amantes, uno a cada lado del río Amanogawa, prohibiendo que se vieran. Sólo con la condición de que ambos fueran aplicados y atendieran debidamente a sus tareas durante todo el año les permitiría reunirse el séptimo día del séptimo mes.

 Se dice que si llueve cuando llega la fecha del encuentro la corriente del río aumenta y los dos amantes no pueden cruzarlo para verse, con lo cual tienen que esperar un año más para reunirse.

 Con el fin de que la princesa pudiera cruzar el río los habitantes de Japón adquirieron la costumbre de colgar pequeños papeles de colores en las ramas de los árboles de bambú deseando que ese día no lloviera. Y poco a poco esa costumbre fue deribando hacia la actual, por la cual el día 7 de julio, o incluso desde algunos días antes, la gente cuelga unas tiras rectangulares de papel, llamadas tanzaku (短冊), en las cuales escriben sus propios deseos, algunas veces en forma de poesías, con la esperanza de que se cumplan durante ese año.

 En WAGOKORO. Cuina japonesa ya hemos pedido nuestro deseo para este año y esperamos compartirlo con todos vosotros.

 Y vosotros, ¿a qué esperáis? ¿Ya habéis pedido vuestro deseo a las estrellas?